Realidad o ficción
Abril 21, 2008
¿Escogemos de quién nos enamoramos? ¿Cuando lo hacemos, lo hacemos con los pies sobre la tierra?
A la primera pregunta respondo con un sí rotundo. Claro que escogemos de quién nos enamoramos. Es decir, desde que más o menos estamos formados como personas, sabemos perfectamente qué tipo de gente nos conviene y qué tipo de gente no. Tenemos una idea clara de cómo son nuestros amigos potenciales y también de cómo es la persona con la que encajaríamos en el aspecto sentimental.
Otra cosa es, y aquí es donde entra la respuesta a la segunda pregunta, si al escoger de quién nos enamoramos, lo hacemos con cuatro variables, sin tener el cuenta el resto. Y esto lo hacemos mucho. Nos gusta esto y aquello de la persona y el resto, sin conocerlo, nos los inventamos acorde a nuestros gustos. Ahí está la madre del cordero, que preferimos vivir en la ficción que en la realidad, mientras no se demuestre lo contrario. Y si la elección la hemos hecho así, a la ligera, pues se acaba demostrando lo contrario: que esa persona no es la que habíamos imaginado, nunca mejor dicho.
Resumiendo, gente: que sí, que escogemos a quién amamos, y que antes de dejar tomar una decisión precipitada a nuestro corazón, mejor casi que nos conocemos. ¿Os parece?
Mickey D.
Entry Filed under: Uncategorized. .
2 Comments Add your own
Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed
1.
juguetona | Abril 21, 2008 at 10:42 pm
pues te digo una cosa, jeje… Aunque te conozcas muy bien, y la otra/el otro, no tenga misterios para tí en cuanto a conocerle a fondo… Como esas cuatro variables, te gusten un mooontóón graandeee… ¡Date por perdio!
Por cierto, Davin… jiji… ¡¡Yo tengo dos variables muy, muy de tu gusto!! jajaja ¡ya solo me faltan dos!
Besitos.
2.
David | Abril 21, 2008 at 10:50 pm
Jajajaja, touché! Si además, mira, esto es como el carné de conducir… Que la teoría de puta madre, pero luego coges el volante y te pegas un piñazo con el Seat Panda, no sé si me explico…